“¿Alguna vez le regalaron flores a un hombre? Háganlo, ¡jamás las olvidará!”, solía decirnos el supervisor del trabajo que tuve en mi etapa universitaria. Nosotras reíamos. Era un hombre robusto, de unos 50 años y se notaba que hablaba en serio. Y aunque nunca hice la prueba con mi pololo ...
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